Debía ser operada inmediatamente
pero el médico pidió que antes se le aplicara el aborto terapéutico;
sin embargo las autoridades se lo negaron y poco después perdió al bebé
de manera espontánea y quedó cuadrapléjica y postrada para siempre.
Su
historia hubiera sido radicalmente diferente si las autoridades se
hubieran puesto en sus zapatos, si se hubieran sensibilizado con su
dolor y no hubieran permitido que su vida, a tan corta edad, quede
totalmente arruinada. Esos dramas ya no se repetirán porque en el país rige ahora la Guía Técnica que permite interrumpir un embarazo antes de las 22 semanas si éste pone en serio riesgo la vida y la salud de la madre.
El
representante de la Sociedad Peruana de Obstetricia y Ginecología,
Miguel Gutiérrez, relató esta triste experiencia durante un taller
organizado por el Ministerio de Salud para comunicadores sobre los
alcances de esta Guía, que ha despertado controversias en la opinión
pública.
El galeno opinó asimismo, que si
hay sectores que se oponen a la aplicación de esa medida, deberían
apoyar entonces en la difusión de métodos anticonceptivos para evitar
que determinadas mujeres con patologías como diabetes, lupus
eritematoso, neoplasias, lesiones neurológica severas y otras, se
embaracen y pongan en riesgo sus vidas.
Similares
situaciones recordó el ex ministro de Salud y actual jefe del Instituto
de Gestión de Servicios de Salud, Oscar Ugarte Ubilluz, cuando la
epidemia de la Influenza AH1N1, llegó al país en el año 2009 dejando a
su paso 200 muertes.
"De ese total 30 eran
gestantes, aunque no todas encajaban dentro de los embarazos menores a
22 semanas. Como no se tenía la norma porque se trataba de una
enfermedad nueva no se aplicó. Por eso es necesario que exista la Guía
para que -con toda la justificación científica- se decida en qué casos
puede ser aplicado el aborto terapéutico", comentó.
Ugarte
descartó que el numeral 11 de la Guía - que señala que se puede aplicar
el aborto terapéutico en cualquier patología que ponga en riesgo serio
la salud y vida de la madre- sea una puerta abierta a posibles
arbitrariedades.
"En todo caso, si se
pretenden la derogatoria de ese enunciado, debería modificarse el Código
Penal, porque eso es exactamente lo que dice en su artículo 119", señaló.
Enfatizó que cuando se habla de otras patologías no enumeradas en los 10 puntos anteriores, se refiere específicamente a enfermedades que pueden ser causas indirectamente la muerte de una gestante , como
por ejemplo, una tuberculosis extrema, un paludismo severo o una
bartonelosis, que no tienen origen propiamente en la gestación.
Respecto al trabajo previo hecho para
concretar esta Guía, el funcionario señaló que este comenzó en el año
2005 y que a lo largo de estos años se hicieron muchas consultas a todas
las instituciones científicas posibles, entre ellas al Colegio Médico
del Perú.
En ese sentido señaló que no
es cierto que esa orden profesional no haya sido consultada. "Este
trabajo comenzó hace muchos años y no recién cuando asumió el cargo el
actual decano", dijo al responder a César Palomino, quien afirmó que
nunca se le consultó al respecto.
En la
exposición también intervino la coordinadora de la Estrategia Nacional
de Salud Reproductiva y Sexual del Ministerio de Salud, Irma Ramos,
quien indicó que inicialmente se consideraron unas 20 patologías en las
cuales podía aplicarse el aborto por razones terapéuticas pero que
gracias al avance de la ciencia esta lista ha podido reducirse a los
casos para los cuales definitivamente no hay tratamiento alguno.
La experta precisó también que en solo dos de las 10 patologías mencionadas no hay necesidad de convocar a una junta médica,
como son el embarazo ectópico (fuera del útero) y mola hidaliiforme
parcial con hemorragia de riesgo materno (gestación maligna deforme
donde no hay feto).
"Estos dos son casos de
emergencia, en los que no se puede esperar a llamar a una junta médica
(como lo ordena la guía) porque el tiempo apremia y se debe salvar a la
mujer", explicó finalmente.
Agregó
que se hace hincapié en que la medida debe aplicarse antes de las 22
semanas, porque las opiniones médicas coinciden en que antes de ese
periodo la vida del feto es inviable.
"En
cambio, después de las 22 semanas, los médicos no preguntamos sino que
interrumpimos el embarazo mediante una cesárea (parto prematuro) porque
ese bebé podrá sobrevivir con los cuidados necesarios", señaló
finalmente.
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