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jueves, 20 de junio de 2024

viernes, 23 de junio de 2023

Los beneficios para el cerebro de dormir una siesta corta durante el día

Una mujer durmiendo una siesta.

Entregarse a los brazos de Morfeo y hacer una siesta con regularidad puede ser la clave para tener un cerebro sano y más grande durante más tiempo.

Eso fue lo que concluyó una investigación del University College de Londres (UCL) que demostró que aquellas personas que duermen siesta tenían un cerebro 15 centímetros cúbicos más grande, lo que equivale a retrasar su envejecimiento entre tres y seis años.

La clave, acotan los científicos, es que las siestas duren menos de media hora.

"Estamos sugiriendo que todo el mundo podría potencialmente experimentar algún beneficio de la siesta", le dijo a la BBC la doctora Victoria Garfield, quien describió los resultados como "bastante novedosos y emocionantes".

El problema, aseguran, se presenta con la cultura laboral de la sociedad moderna donde se suele desaprobar esa práctica, lo que hace prácticamente imposible que las personas puedan dormir durante el día.

  • Una enfermera abraza a una paciente con cáncer
  • Mujer en una casa en miniatura
  • Mujer durmiendo bajo el agua.
  • Mujer dormida en el gimnasio

Desde el nacimiento

Dormir la siesta es fundamental para el desarrollo de los bebés, pero se vuelve menos habitual a medida que vamos envejeciendo.

Sin embargo, su popularidad resurge tras la jubilación: un 27% de las personas mayores de 65 años afirma dormir la siesta.

Para la doctora Garfield la gente debería tomar seriamente el consejo de dormir la siesta ya que se trata de "algo bastante fácil" de hacer en comparación con la pérdida de peso o el ejercicio, que suele ser más "difícil para mucha gente".

Mujer en una máquina para correr.

Hacer ejercicio también contibuye a la salud de nuestro cerebro.

Si bien el dormir la siesta puede retrasar que se encoja el cerebro como pasa de forma natural con la edad, no está claro su papel en ayudar a prevenir enfermedades como el Alzheimer.

La salud general del cerebro es importante para protegerlo contra la demencia, y esta enfermedad está relacionada con los trastornos del sueño.

Los investigadores sugieren que dormir mal daña el cerebro con el tiempo al provocar inflamación y afectar a las conexiones entre las células cerebrales.

Tomando en cuenta este vínculo, la investigadora uruguaya Valentina Paz, de la Unidad del MCR para la salud y el envejecimiento de UCL, cree que “dormir la siesta con regularidad podría proteger contra la neurodegeneración al compensar el sueño deficiente".

No obstante, la doctora Garfield considera que no se trata simplemente de encontrar un lugar cómodo para echar una cabezadita en el trabajo, por lo que prefiere optar por otras formas de cuidar su cerebro.

"Sinceramente, prefiero pasar 30 minutos haciendo ejercicio que echando la siesta. Dicho esto, es algo que probablemente intente y le recomiende a mi madre que lo haga", reconoció la doctora.

¿Cómo encontrar la respuesta?

Estudiar la siesta puede ser todo un desafío para los científicos.

Por un lado puede mejorar la salud, pero por el otro también es cierto que puede dejarnos tan cansados que necesitamos dormir más.

Así que los investigadores utilizaron una técnica novedosa para demostrar que la siesta es beneficiosa basándose en el ADN -el código genético- con el que nacemos.

Estudios anteriores han identificado 97 fragmentos de nuestro ADN que nos hacen más propensos a dormir la siesta o a pasar el día con más energía.

El equipo tomó los datos de 35.000 personas de entre 40 y 69 años como parte del proyecto Biobank en Reino Unido y comparó a los "dormilones" con los "no dormilones".

Los resultados, publicados en la revista Sleep Health, mostraron una diferencia de 15 centímetros cúbicos, equivalente a entre 2,6 y 6,5 años de envejecimiento.

En el estudio, los volúmenes cerebrales totales eran de unos 1.480 centímetros cúbicos.

"Me gustan las siestas cortas los fines de semana y este estudio me ha convencido de que no debería sentirme perezosa haciendo la siesta. Puede que incluso esté protegiendo mi cerebro”, le dijo a la BBC la profesora Tara Spires-Jones, de la Universidad de Edimburgo y presidenta de la Asociación Británica de Neurociencia.

Spires-Jones apuntó que los resultados del estudio muestran un “pequeño pero significativo aumento en el volumen del cerebro”, que se suma a otras investigaciones que indican la importancia de dormir para la salud del cerebro.

Aunque es importante reiterar que el estudio no se basa en siestas largas, sino en aquellas que no duran más de media hora.

https://www.bbc.com/mundo/articles/cj7rr9y91v8o

domingo, 6 de noviembre de 2011

Científicos al rescate de la siesta

La palabra "siesta" se origina del latín "hora sexta" para marcar unas seis horas desde la salida del sol, es decir, el momento que se sitúa poco después del mediodía para los antiguos romanos.
Hoy en día es la definición de un descanso en la tarde, que en diferentes culturas es aceptado o despreciado por igual. Para algunos es fundamental, para otros es sinónimo de vagancia o pereza.

Pero un grupo de científicos y médicos en Argentina, pertenecientes a la Sociedad Latinoamericana del Sueño (SLS), inició esta semana una campaña por el rescate del valor de la siesta.
La jornada de concientización -que se marca este sábado con el "Día Nacional de la Siesta"-, busca alertar sobre el valor de la práctica en términos fisiológicos y psicológicos para el ser humano.
Según le explicó a BBC Mundo Daniel Vigo, especialista en psicofisiología e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), el problema es que básicamente la sociedad moderna duerme menos.

Soldados dormidos"En un estudio que hicimos recientemente en las principales ciudades de América Latina -Ciudad de México, Sao Paulo y Buenos Aires- encontramos que la gente está durmiendo entre una hora y una hora y media menos que hace 50 años", señaló Vigo.
"Además, un 50% de los entrevistados, aproximadamente, mostró problemas de salud por la falta de sueño", agregó.
El estudio encontró que dos tercios de los encuestados en las tres ciudades manifestó problemas para dormir.
Los analistas contrastaron este hallazgo con datos recogidos en otros países: estudios hechos en una ciudad de Estados Unidos, otra de Italia y una región de Alemania mostraron que el porcentaje de personas con trastornos de sueño son menores, con 33%, 13% y 29% respectivamente.
"La incidencia de dificultades de sueño en una población urbana de América Latina fue significativamente elevada", dice el estudio.

Tiempos de descanso

De acuerdo a los especialistas, una siesta corta, entre 20 y 40 minutos, es suficiente para inyectar de energía nuevamente a una persona que no logra un tiempo adecuado de descanso nocturno.
"Claro que el período de recuperación depende de la necesidad de descanso de cada persona. Algunos necesitan más de 20 minutos otros con 25 minutos están bien y hay quienes precisan de los 40", dice Vigo.
"Esto ayuda a mejorar el estado de ánimo, la alerta y la productividad de la persona", agrega.

La psicóloga Viviana Vega, quien fundó el primer "Siestario" de Argentina, relaciona la falta de sueño con los diagnósticos de personas con problemas emocionales.
"Cuando uno está acelerado, irritable o con altos niveles de estrés, entre los signos cognitivos de la irritabilidad, depresión, ansiedad aparece el trastorno de sueño", le dice a BBC Mundo.
"Además, está demostrado científicamente que a largo plazo, pausas de 20 minutos, dos o tres veces a la semana, pueden favorecer el sistema coronario", apunta.
Las razones más comunes recogidas por los científicos sobre la falta de sueño son problemas personales, estrés laboral o sobreexcitación sobre eventos futuros.
"Por eso la idea es recuperar espacios o pauses productivas de descanso, cortitos, para revertir estos síntomas", explica Vega.

Estigma

Imagine la cara de su jefe si le pide media hora para tomar una siesta en su horario laboral.

Chicas dormidas
En América Latina, como probablemente en el norte del continente y Europa, semejante práctica está poco aceptada, por decir lo menos.
Revertir esta concepción negativa de la siesta es también un objetivo de la jornada semanal organizada por los especialistas.

Uno de sus organizadores, Daniel Leynaud, quien es especialista en negocios e innovación corporativa, le dijo a BBC Mundo que la finalidad es también crear una cultura de aceptación empresarial.
"La idea es que se den cuenta que la siesta puede mejorar la productividad del empleado", aseveró.

En varios lugares de Asia, como China y Japón, ya existe una cultura incorporada de la siesta en ciertas áreas de trabajo.
"El problema es que no sólo hay un desprecio contra la siesta si no con el sueño en general. Está mal visto en muchas partes dormir las horas que uno tiene que dormir. Eso, pese a que dormir es tan importante como comer", dice Vigo.
"Lo que queremos es que se vuelva a tener en cuenta que la siesta es saludable y natural. No decimos que se pare de trabajar si no que se invierta el tiempo en algo saludable para después rendir mucho mejor", señaló Vega.

BBC